El trabajo, así sea de oficina, genera cansancio mental y físico. Diferentes estudios han demostrado que los descansos periódicos generan mayor creatividad y productividad durante las horas laborales. Por eso hoy queremos hablarte sobre la importancia de realizar pausas activas a diario.

 

Las pausas activas son ejercicios físicos y mentales, realizados durante un breve período, con el objetivo de revitalizar la energía de tu cuerpo y refrescar la mente.

 

Contrario de lo que muchos piensan, las pausas periódicas generan mayor productividad, inspiran la creatividad y mejoran la actitud positiva de los colaboradores. También se recomiendan para prevenir la aparición de algunas enfermedades de origen laboral, como el síndrome del túnel carpiano o la tendinitis crónica.

 

Algunos de los beneficios de las pausas activas son:

 

  • Disminución del estrés
  • Mejora de la irrigación sanguínea
  • Mejora de la postura
  • Ayuda a la concentración
  • Disminución de la fatiga visual, dolores de cabeza y espalda
  • Reduce el riesgo de padecer el síndrome del túnel carpiano

 

A continuación, te damos algunos ejercicios de pausas activas que puedes hacer en tu lugar de trabajo. Además, te recomendamos realizar máximo una pausa de 5 minutos por cada 2 horas de actividades laborales.

 

 

Los ojos

 

  • Parpadea varias veces, hasta que los párpados se humedezcan. Cubre tus ojos con las manos (sin presionar) y mueve los ojos hacia la derecha, mantenlos en esa posición por seis segundos y regresa al centro. Repite el ejercicio hacia la izquierda. Cada movimiento debe ser suave y lento. Repítelo tres veces.
  • Mira hacia arriba. Quédate 6 segundos con la mirada en el techo, luego vuelve al centro. Haz lo mismo mientras miras el suelo.
  • Realiza círculos con los ojos. Primero dos círculos a la derecha y luego dos a la izquierda. Cada movimiento debe ser suave y lento. Repite este ejercicio tres veces.
  • Frota tus manos para calentarlas y luego ponlas sobre tus ojos, con los párpados cerrados, todo el tiempo que desees.

 

Cuello

 

  • Con ambas manos, masajea los músculos posteriores del cuello y la región superior de la espalda. Realiza este ejercicio durante 15 segundos.
  • Inclina la cabeza, tratando de tocar tu pecho con la barbilla. En esta posición, empuja suavemente la barbilla hacia el lado derecho durante 10 segundos y luego llévela hacia la izquierda.

 

Espalda

 

  • Coloca las manos sobre tus hombros y dibuja cinco círculos grandes hacia atrás, lenta y suavemente.
  • Relaja los brazos y levanta ambos hombros lo más alto que puedas y mantenlos presionados durante 5 segundos. Luego descansa.
  • Extiende ambos brazos hacia el frente, hasta alinearlos con tus hombros. Dibuja simultáneamente 5 grandes círculos. Repite el movimiento dibujando los círculos hacia atrás.

 

Manos y codos

 

  • Cierra y abre las manos.
  • Flexiona dedo por dedo, empezando por el dedo meñique, hasta que cierres los puños.
  • Abre las palmas de las manos y sostén, suavemente, los dedos de una mano con la otra y llévalos hacia atrás. Sostén durante 5 segundos.
  • Estira uno de tus brazos hacia tu pecho y sostén el codo con la otra mano. Empuja suavemente el brazo hacia arriba y repite con el otro brazo.

 

Realiza estos ejercicios a diario y notarás la diferencia. Esperamos que estos consejos te hayan sido de utilidad y puedas realizar tus labores con una sensación de descanso.

 

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